«El Cumplimiento del Deber» por Alberto Cifuentes

Tema: “EL CUMPLIMIENTO DEL DEBER”

Ámbito: Valores Humanos

Por Alberto Cifuentes Avello

Profesor

En recientes días en una especial reunión, pude tener acceso a una frase que me hizo reflexionar en su valor para el progreso en general de las personas y la sociedad en donde se vive y convive.

Me refiero al “cumplimiento del deber” palabras que en la generalidad de las sociedades se asocia con lo referido al ámbito de las fuerzas armadas y de orden. Ocurre que estas palabras van más allá y en así abarcan a quienes cumplen funciones públicas en las distintas áreas del quehacer de una comunidad organizada, salud, educación, municipalidades, gobernaciones, ministerios; poderes ejecutivos, legislativos, judiciales.

También y por mucha razón en los ámbitos de la familia como padres, hijos, abuelos, tíos, parientes en general. Los grupos sociales sean religiosos o laicos humanistas.

Es decir, es de toda la sociedad cumplir con el deber, basado en la responsabilidad, en la eficiencia, en la puntualidad en la calidad de lo que corresponde hacerse cargo. Atender con toda veracidad a la ética y a la moral.

Y vaya que es importante hablar de esto ahora, en que está de moda la corrupción por donde se mire, pues en todas esas pobrezas corrosivas, justamente se ha debilitado este valor de cumplir con el deber.

Cuando en momentos del dejar hacer, que otro lo haga, nadie se dará cuenta, ocurre la falta del cumplimiento del deber.

Pensemos, por un instantes, si todos cumpliéramos con el deber asignado, cuanto progresaría la civilización en general. Así el cumplimiento del deber de los obispos en la Iglesia Católica no habría producido la catástrofe que ha dejado a la entidad máxima de representación de Jesús en una instancia de no creíble; la penosa situación ocurrida hace unos años atrás con la Universidad del Mar; el aprovechamiento de servidores públicos con licencias de salud falsas; como así los grandes poderes de la justicia que la han debilitado a nivel nacional por sus compadrazgos e intereses personales y familiares.

Hoy, cuando se nos entromete la IAG podemos decir que el cumplimiento del deber no sería para dar respuestas humanas, por el contrario, sería para responder a esa IAG que nos obliga a responder eficientemente, dado lo contrario la tarea en la que somos parte fracasa.

Así, estamos perdiendo el voluntario gesto o la decisión de cumplir con el deber, por la otra, la obligación que la IAG nos está imponiendo. Por nuestra debilidad humana, nos estamos transformando en un eslabón menor del desarrollo justamente de la humanidad.

En la acción social, nuestro rol de cumplimiento del deber va de lo más sencillo, como abrir con deferencia una puerta a un invitado, una autoridad: ejecutar los pasos que permiten con eficiencia realizar todos los protocolos que conducen a una ceremonia con eficiencia y produciendo la alegría de lo bien hecho.

Resumiendo, lo que me corresponde hacer, debo hacerlo bien y eso es cumplir con el deber.