Tema :¿Y, AHORA, QUE HAGO? , por Alberto Cifuentes Avello

Por Alberto Cifuentes Avello

Profesor


El proselitismo conduce al fundamentalismo, a la violencia y a mantener la ignorancia

Recuerdo una conversación de dos señoras en un bus interprovincial, oída por un compañero de labores, en educación. Así, una le consultó a la otra por su hijo, qué era de él. La otra le contestó que estaba estudiando para profesor. La que consultó, sin pensarlo, le dijo “Que bueno, algo que sea siquiera”.

Pues bien, hoy ese algo que sea siquiera se está normalizando en varias profesiones en estado de desaparecer por el avance incesante de la IA y es tal este punto que, teniendo presente las capacidades que en generaciones anteriores surgían de la educación media, hoy no tienen mayor validez salvo para una actividad menor en ámbitos de labores cotidianas simples y de poco recursos financiero.

Y voy a hacer mención de una y en verdad distinguida apoderada en mis días de profesor rural, allá por la Reducción Quilaco. La Sra. Zoila Caniulaf. Era una mujer de edad ya, con una dicción extraordinaria, sabía leer y escribir muy brillantemente y, amén de una elevada cultura y que fue absorbida en su sector de vida solo como dueña de casa. Perfectamente podría haber sido una excelente profesora, teniendo en consideración que con sexto humanidades, que ella tenía, se podía ejercer esta noble profesión docente.

Volviendo al presente, nos vamos encontrando con todo lo contrario, dándose el caso de estudiantes que egresan de enseñanza media y tienen serias dificultades para leer o escribir y su vocabulario no pasa de muchos vocablos.

La inquietud nace, ante todo esto, cómo se van a sostener muchos en instancia en que la IA está realizando una variedad de labores, en el marco de lo repetitivo y con mayor eficiencia. Ahí está esos equipos que reemplazan a quienes atienden en los cajeros de supermercados: ahí los equipos que reemplazan a los cajeros bancarios; ahí están los equipos tecnológicos que reemplazan a los médicos generales. Ahí están los que reemplazan a los abogados. Y ahí están los que sirven café.

¿Cuáles son las profesiones que siguen? Viendo documentos y datos, aparecen los que reparan máquinas robóticas, programadores más allá de la especialización simple, porque la IA ya está haciendo eso.

Nos están diciendo que la IA, habiéndose hecho cargo de utilizar el lenguaje, le permite la comunicación instantánea en cualquier área, prueba de ello son varias que sirven en los celulares y otros respondiendo con fundamentos nuestras preguntas. Hacen trabajos investigativos, entregan proyectos de ley, aplican mejoras y producen nuevas verdades en cuanto a conductas religiosas basadas en la Biblia.

En la docencia y sobre todo la básica, aparte de lograr que el educando escriba y lea bien, el docente o la docente debe aplicarse a la educación basada en la emotividad, pues la de razonamiento e información de cualquier materia lo está haciendo muy bien la IA. Estamos viendo el fin del profesor (que todo lo sabía), ahora es un profesional de la educación, es decir, un elemento técnico y como tal debe aplicarse apoyado en la IA.

Es tal el avance que en los conflictos bélicos se utilizan ya un alto porcentaje de maquinaria y equipos robóticos, desplazando al soldado que solo está sirviendo para los desfiles y que, en un plano humanitario y de pacificación de sectores determinados, solo es utilizado en lugares y países en donde la IA no ha llegado aún.

Menuda tarea les está correspondiendo a los gobernantes actuales y por venir, ante la muchedumbre que ya se está paseando por las calles para ver donde puede hacer “un pololito” y ojo, paseante con cartón.


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