Chile inicia nueva rebaja de jornada laboral: desde este domingo baja de 44 a 42 horas semanales

Desde este domingo 26 de abril de 2026 entra en vigencia una nueva etapa en la reducción de la jornada laboral en Chile, en el marco de la Ley N° 21.561, conocida como “Ley 40 horas”. A partir de esta fecha, la jornada ordinaria máxima semanal disminuye de 44 a 42 horas, avanzando progresivamente hacia el objetivo final de 40 horas.

En la antesala de este importante cambio, el director del Trabajo, David Oddó, recordó que esta medida forma parte de un proceso gradual que busca mejorar la calidad de vida de las y los trabajadores, promoviendo un mayor equilibrio entre la vida laboral y personal.

La autoridad destacó que la Dirección del Trabajo ha acompañado esta transición mediante campañas de difusión de la normativa, además de habilitar canales de orientación y consulta a través de su sitio web institucional. De esta forma, tanto empleadores como trabajadores pueden informarse adecuadamente sobre la correcta aplicación de la ley.

Fiscalización y cumplimiento de la norma
En cuanto a la implementación, el director del Trabajo fue enfático en señalar que la institución fiscalizará el cumplimiento de esta reducción de jornada. Estas acciones se desarrollarán tanto a partir de denuncias laborales presentadas por trabajadores, como mediante fiscalizaciones de oficio en distintos sectores productivos del país.

Cabe recordar que la Ley 40 horas establece una disminución progresiva de la jornada laboral, permitiendo a las empresas adaptarse gradualmente a los nuevos límites, sin afectar la continuidad operacional ni los derechos laborales adquiridos.

Impacto en el mundo laboral
La reducción a 42 horas semanales marca un nuevo hito en la modernización de las condiciones laborales en Chile, siendo valorada como un avance significativo en materia de bienestar, productividad y conciliación familiar. No obstante, especialistas advierten que su correcta implementación requerirá una adecuada planificación por parte de las empresas, especialmente en sectores con alta demanda operativa.

Con este nuevo paso, Chile continúa avanzando en una transformación estructural de su jornada laboral, alineándose con tendencias internacionales que buscan mejorar la calidad de vida de las personas sin comprometer el desarrollo económico.


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