Tema: “EL AMIGUISMO» UN DISVALOR CORRUPTOR. Por Alberto Cifuentes

Por Alberto Cifuentes Avello

Profesor

Tema: “EL AMIGUISMO. UN DISVALOR CORRUPTOR”

Ámbito: ETICA Y MORAL

En la sociedad organizada podemos observar que todas ellas se conducen por constituciones, leyes, reglamentos, rituales, protocolos y en donde se, todas ellas, se basan en códigos de ética y moral.

A través de los años, desde que el ser humano ha tenido conciencia de su existencia y de la necesidad de convivir con sus pares para especial y como realidad básica, mantener la especie, ha ido construyendo un entramado que permita entender, respetar y compartir con el otro. Lo hace sabiendo que es el único medio por donde va a seguir siendo especie bípeda humana.

En ese camino ha creado grupos específicos que se ubican en grupos que conviven en mundos políticos, religiosos, científicos, ambientales. Cada uno con sus reglas ya mencionadas más arriba. También en un sentido de supervivencia como esa forma grupal de vida.

Dentro de cada grupo, quienes los conforman buscan atenerse a juramentos, promesas para sostener todo ese andamiaje ético o moral que los sostiene como tal.

Quienes, por primera vez, juran o prometen con entusiasmos someterse voluntariamente a ese grupo, que puede ser un gobierno en ámbitos ejecutivos, legislativos, judiciales en la política organizada; en credos religiosos; en entidades laicas humanistas.

En otros grupos como juntas de vecinos, clubes deportivos, organizaciones no gubernamentales (en diversas áreas) y muchos otros.

Todos con reglas establecidas, permitiendo dirigencias que principalmente se eligen para proteger a esas entidades sobre las cuales serán dirigentes.

Pasado los días, se encuentran, sin haberlo creído posible, con un ente que rompe los esquemas de la ética y moral, que superan las constituciones, leyes y reglamentos, rituales, protocolos. Que son seres del mundo del “amiguismo”.

Cual es su principal característica. Buscan su personal beneficio a costa de los demás; ignoran esto de ética o moral; ensucian el ambiente; buscan ascender y ocupar cargos sin pasar por concursos públicos, sin tener en consideración una reunión de entidades dirigenciales; buscan tener beneficios y recursos económicos; solucionan sus ilegalidades engañando al socio, camarada, compañero, hermano, con frases envolventes de que serán capaces de responder a lo solicitado; justamente, no entienden el significado de socio, camarada, compañero, hermano y que son vocablo de respeto hacia quien forma parte de ese grupo, una ficha, una presentación como persona de bien, respetuosa de todo lo que se ha aceptado en esa entidad social organizada.

Lo entiende como ente usable o utilizable, sin importar si ocupa una dirigencia que es para, y ya lo dije, mantener viva a la entidad. En resumen, se desarrollan como entes negativos, destructores de sistemas, llámense gobiernos políticos, religiosos, laicos humanistas. De entidades deportivas, ambientales, sociales en general.

Esto tiene un agravante. Cuando el “amiguista” es dirigente, cuando ha logrado ubicarse en el poder. Ahí procede con mayor solvencia, por supuesto a costa de buenas sonrisas, abrazos amigables, expresiones de tranquilidad (“todo está bien”).

Su actuar, en favor de “su bien, su estabilidad, su poder”, busca tener en su entorno “amistades” que le sigan en sus intereses, maneja los resultados, las decisiones.

Para terminar, es interesante observar que el amiguismo tiene un compañero que le lleva en similar forma adelante sus personales intereses, es el “compadrastro”.

Estos en Chile viven el gran grupo de los “chilensis”.

¿Usted, estimado lector o lectora de este Tema de Actualidad, está en uno de ellos?


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