
Por Alberto Cifuentes Avello
Profesor
El tema de esta ocasión es, en verdad, de actualidad pues está relacionado con los duros días de invierno que estamos viviendo, desde aproximadamente el 20 de mayo y que curiosamente coincide con mi tesis de que, para este territorio, justamente empieza esta estación en aproximadamente en mayo y culmina en el 20 de agosto, también aproximadamente. No coincide con el establecido por “ley” que es del 21 de junio al 21 de septiembre.
Mi intención, esta vez, es animarlos y entender a la naturaleza en su forma de ser. Ha habido otros tiempos de mucho mayor lluvia. Recordemos que, según científicos y expertos en geología, nuestro planeta hace 230 millones de años vivió el Evento Pluvial Carniano. Así durante más de un millón de años hubo lluvias torrenciales y cambios climáticos que transformaron a nuestro planeta. Siendo, así que los desiertos se convirtieron en selvas, aparecieron nuevos ecosistemas y muchas especies desaparecieron.
Pero, también, fue el punto de partida para que los dinosaurios se convirtieran en los reyes de la Tierra.
Nos dicen los expertos en el tema, que la causa principal fue una colosal e intensa actividad volcánica en la Gran Provincia Ignea de Wrangellia (actualmente Alaska y el Oeste de Canadá), que impulsó ingentes cantidades de dióxido de carbono (CO2) y gases de efecto invernadero a la atmósfera.
Se elevó la temperatura del planeta, se incrementó masivamente la evaporación del agua en los océanos. La atmósfera se saturó de humedad, transformándose el clima predominantemente árido del Triásico en un período de lluvias intensas y constantes que duró más de un millón de años.
Bueno, entonces, ahora y visto lo anterior para tener en cuenta, nos debemos a lo que tradicionalmente se hace en los hogares chilenos. Entre otros, tener un cafecito de trigo, en una estufita, para servirse en cualquier momento; unas sopaipillas pasadas por miel; unos calzones rotos; sopaipillas de papa o de zapallo. Quizás y no de menor importancia, un vinito hervido con naranjas. Bueno y el estofado, y todo aquello que nos proporciona la cocina gruesa, junto a la música ranchera.
Entonces la invitación es a pasar estos días en la mejor forma posible, tener el pensamiento no encerrado en lo depresivo y en echarle la culpa al gobierno de turno. Por el contrario, es saber tener la capacidad de resolver los instantes de zozobra, utilizar una vez más la solidaridad con quienes no lo están pasando bien.
Nuestro conocido Julio mañana ya se va y abrimos las puertas a Agosto, el mes que inicia el concierto de gatos maullando en la noche.
Un dato al oído y por favor, no lo divulgue: los aromos (acacia dealbata), están plenos de su flor amarilla, las rosas están abriendo con fuerza sus brotes y así, también, los cerezos en flor.
Bueno y pasando estos días de lluvia y viento, se nos viene el “dieciocho pues…”








