Tema: “Poder en las Sombras” por Alberto Cifuentes

Por Alberto Cifuentes Avello

Profesor

Me he tropezado con algo que está en este marco de temas de actualidad y que en su característica cumple con la famosa expresión “poder en las sombras” y que se ubica en las economías e inversiones de orden mundial.

Estoy escribiendo de la empresa de gestión de inversiones y activos mas grande del mundo, BlackRock, fundada en Estados Unidos en 1988 por Larry Fink con un grupo de socios y que tiene la capacidad de administrar más de quince billones de dólares en nombre de fondos de pensiones, gobiernos, aseguradoras y millones de ahorradores particulares.

El dinero que administra no es de su propiedad sino de sus clientes y su función principal es invertirlos de manera rentable en acciones, bonos, bienes raíces e infraestructura.

Compra participaciones masivas en miles de empresas globales como Apple, Microsoft o grandes bancos a través de fondos indexados y los fondos cotizados “Shares”.

Hablemos un poquito de los fondos indexados, para favorecer mejor la información de quienes no lo tenemos claro. En forma resumida se refieren a fondo de inversión que sigue un índice y su único objetivo es copiar lo que hace el índice al que sigue. Si el índice sube un 3% este fondo indexado también en forma similar y si el índice baja un 7% también baja ese porcentaje.

En cuanto a los fondos Shares son un conjunto de monedas de muchos inversores que se utilizan para adquirir varias acciones o bonos a la vez. Se adquieren y venden en la bolsa de valores en forma similar que una acción normal.

Volviendo a BlackRock, en su sistema informático de análisis de riesgos financieros e inteligencia de datos, utiliza la plataforma “Aladdin”, licenciando a otros bancos y gigantes corporativos.

Bueno, ante el volumen de capital que administra, se le llama de forma popular “el dueño del mundo en las sombras”. Así, aunque no controla de forma directa las empresas en las que invierte, su poder como accionista mayoritario le otorga una gran influencia en las decisiones corporativas y en las tendencias de la economía global, como la sostenibilidad política o transición energética. Por ende “son los dueños del mundo”.

En Chile y América Latina, funciona como un conector (puente). Recoge el dinero de grandes inversionistas del mundo y lo traslada a nuestro país o región sudamericana o viceversa.

En y específicamente nuestro país, Colombia o México, gran parte de los fondos de jubilación (AFP en Chile), utilizan los productos de este poder (BlackRock), para invertir los ahorros de los trabajadores en el extranjero.

Al comprar acciones en las bolsas de comercio locales, este poder es indirectamente uno de los mayores inversionistas en empresas de luz, agua, bancos y centros de datos en toda América Latina. También, en infraestructura, invierten mucho dinero en proyectos gigantes que necesitan años para construirse, como plantas de energía solar y autopistas.

Hablemos de Aladdin. Es el sistema tecnológico propio de BlackRock. No es un robot inteligente que adivina el futuro, sino una supercomputadora analista de riesgos.

Por ejemplo, calcula millones de situaciones matemáticas al mismo tiempo, como: «¿Qué les pasaría a las inversiones de un banco si hay un terremoto en Asia, sube el precio del petróleo y cambia una ley en Europa?»

BlackRock les renta este software a sus competidores. Todos pueden utilizarlo, como grandes bancos mundiales (como Santander) que cuidan el dinero de sus clientes usando los ojos de Aladdin.

Este sistema vigila y ayuda a administrar más de 21 billones de dólares en todo el planeta. Eso es una parte gigantesca de todo el dinero que existe en el mundo.

El gigantesco tamaño de BlackRock hace que mucha gente desconfíe de ellos. Aquí están los puntos reales de debate:  Mucha gente cree que la empresa es «dueña» de Apple, de los bancos o de los gobiernos. En realidad, el dinero es de personas comunes (como un maestro jubilado). BlackRock solo administra los papeles de esas inversiones.

La crítica real es que BlackRock y otras dos empresas grandes similares (JPMorgan) votan en las juntas directivas de casi todas las marcas importantes del mundo. Si un solo grupo de personas influye en cómo compiten los hospitales, las aerolíneas o las tecnológicas, hay menos competencia real.

Al mover tanto dinero, sus opiniones sobre el medio ambiente o las leyes pueden presionar a los presidentes de distintos países para que cambien sus políticas económicas.

Un dato interesante, de los planes de BlackRock & JPMorgan que tienen los gigantes de Wall Street en Chile es en la infraestructura como el sector que los tiene más “entusiasmados” hacia el futuro, por toda la demanda que está apareciendo.

Resumiendo, es la empresa de gestión de inversiones más grande de todo el planeta, fundada en Estados Unidos en 1988 por Larry Fink y un grupo de socios.

Administra más de 15 billones de dólares de fondos de pensiones, gobiernos y ahorradores particulares. Administra los ahorros de millones de personas y los invierte para que crezcan. Compra pedacitos (acciones) de miles de empresas globales como Apple, Microsoft o grandes bancos. Invierte el dinero de las jubilaciones (como las AFP chilenas) en el extranjero y financia plantas de energía solar y autopistas en la región. Utiliza una supercomputadora de análisis de riesgos creada por ella misma (Aladinn), que calcula millones de situaciones matemáticas al mismo tiempo para proteger las inversiones ante crisis, desastres o guerras. Vigila y ayuda a administrar más de 21 billones de dólares en todo el mundo. Le alquila este sistema informático a sus propios competidores y a grandes bancos mundiales.

No siendo dueña de las empresas en la que invierte, solo administra el dinero de sus clientes. Al ser el inversionista más grande en casi todas las marcas importantes del mundo, tiene un peso enorme en las decisiones de la economía global. Sus decisiones sobre inversiones verdes o leyes económicas influyen directamente en las políticas de muchos gobiernos.

BIBLIOGRAFIA

  • Youtube: BlackRock
  • Registros varios de Internet.

Publicidad