Una de las demandas más sentidas del sector rural Antofagasta, en la comuna de Traiguén, comienza a transformarse en una realidad concreta. Luego de casi diez años de espera, el proyecto de Abasto de Agua Potable Rural (APR) no solo presenta avances administrativos, sino que hoy ya cuenta con los recursos asegurados para su ejecución.
La confirmación del financiamiento marca un hito para las familias del sector, que durante años han debido enfrentar dificultades de abastecimiento, especialmente en temporada estival, dependiendo de soluciones provisorias y apoyo externo.
Un paso decisivo
Con los fondos ya asignados, el proyecto entra en una etapa clave que permitirá avanzar hacia su materialización en terreno. La iniciativa contempla la implementación de un sistema formal de captación, almacenamiento y distribución de agua potable para las viviendas beneficiadas, cumpliendo con la normativa sanitaria vigente.
Desde el municipio se destacó el trabajo sostenido realizado para sacar adelante esta iniciativa, labor encabezada por el alcalde Luis Álvarez Valenzuela junto al equipo técnico de Secplan, quienes impulsaron las gestiones necesarias para destrabar y priorizar el proyecto.
Una espera de casi una década
Para los vecinos de Antofagasta, el anuncio tiene un significado profundo. No se trata solo de infraestructura, sino de una mejora directa en la calidad de vida, la salud y la estabilidad de las familias rurales.
Durante años, el acceso al agua ha sido una preocupación constante, afectando tanto la vida doméstica como las pequeñas actividades productivas propias del mundo campesino.
“Es algo que hemos esperado mucho tiempo”, comentan habitantes del sector, quienes hoy miran con optimismo el inicio de la siguiente fase.
Agua para vivir y permanecer en el campo
El acceso al agua potable en sectores rurales no solo responde a una necesidad básica, sino que representa una condición fundamental para el desarrollo territorial, el arraigo y la permanencia de las nuevas generaciones en el campo.
Con el financiamiento ya asegurado, el sector Antofagasta comienza a escribir una nueva etapa en su historia, avanzando hacia una solución definitiva a una necesidad que por años fue urgente.




