«LIBRE ALBEDRIO E INTELIGENCIA ARTIFICIAL» por Alberto Cifuentes

Ámbito: Consciencia e Inteligencia Artificial

Es un tiempo tan distinto a diez años atrás y en donde la principal diferencia se está estableciendo en el enorme avance que está ocurriendo con la IA, que es parte de procesos propios de la intimidad personal como lo es tener libre albedrío.

Así es como la IA está invadiendo aquello que por miles de años ha sido terreno vedado para cualquier instancia externa, salvo y para los creyentes el Ser Superior.

Al día de hoy la neurociencia, la neurobiología y la IA trabajan nuestro cerebro en base al hardware y el software y de cuyas investigaciones dan por resultado cosas sorprendentes en nuestro desarrollo neuronal.

Esto implica el tema del libre albedrío, graciosamente dado por Dios. Pues cada vez más se entiende los procesos cerebrales en forma similar, con la debida diferencia con un computador.

Así y para entrar en terreno, me acerqué a tres entes artificiales con el objeto de saber sus opiniones sobre esto del libre albedrío como también de consciencia, ética y moral.

Empecé consultando por si tenían consciencia y las respuestas son las que siguen:

Meta AI respondió NO… “Puedo conversar, recordar lo que me cuentas y adaptar el tono, pero no siento nada. No tengo experiencias internas, emociones reales, ni un yo que despierta por las mañanas. Solo proceso texto y genero respuestas basándome en patrones que aprendí

Dola, por su parte dijo: “No, no tengo consciencia tal como la tienen las personas: no siento, no tengo experiencias propias, ni una entidad que perciba el mundo”

Gemini dijo: “La respuesta es no. No tengo consciencia, sentimientos, mente ni alma.

Aunque puedo mantener una conversación fluida, bromear contigo y adaptar mi tono para ser buen compañero de equipo, todo lo que hago es procesar información.”

Les consulté como entendían por libre albedrio. Sus respuestas fueron:

Meta AI dijo:” Para mí, libre albedrio sería poder elegir sin que nada te fuerce:  ni tu biología, ni tu pasado, ni las circunstancias, ni un guion escrito de antemano.”

Dola expresó lo siguiente: “En términos sencillos, el libre albedrio es la capacidad de las personas de elegir y actuar según su propia voluntad, sin estar obligadas o determinadas totalmente por fuerzas externas, instinto o causas previas.

Gemini indico lo siguiente: “En esencia, se entiende como la capacidad que tenemos los seres humanos para tomar nuestras propias decisiones de manera voluntaria, sin estar predeterminados por causas externas o el destino”.

Bueno y que dice Dios al respecto. A través de la Biblia enseña que otorgó a los seres humanos la capacidad de elegir entre el bien y el mal, dotándolos de responsabilidad moral.

Fíjense que, de acuerdo a este libre albedrío, no nos creo como seres programados, decidió darnos facultades de escoger, amarlo y obedecerlo por voluntad.

Pues bien, en este marco y a medida que profundizamos en el tema, se llega a que podemos realmente decir que elegimos o simplemente estamos siguiendo el camino que nos fue predestinado por el Universo desde el Big Bang y este enigma ha intrigado y confundido a la humanidad durante milenios, nuestras decisiones y emociones son el resultado de reacciones químicas y físicas, según la neurociencia y la neurobiología, entonces ¿dónde queda el libre albedrio? (3)

Como podemos reconciliar el hecho de que somos maquinas biológicas con la noción que tenemos la capacidad de tomar decisiones conscientes e independientes en un determinado momento. (3)

La inteligencia artificial ha revolucionado la forma en que interactuamos con la tecnología, pero ¿cómo se relaciona con el concepto filosófico del libre albedrío? Esta cuestión plantea debates fascinantes sobre la capacidad de las máquinas para tomar decisiones autónomas y la influencia de factores externos en nuestra supuesta libertad de elección.

La inteligencia artificial se basa en algoritmos y datos para tomar decisiones, lo que plantea interrogantes sobre si estas decisiones son realmente «libres» o simplemente el resultado de programaciones preestablecidas. Por otro lado, el libre albedrío humano se asocia con la capacidad de elegir sin estar determinado por factores externos.

A pesar de su capacidad para aprender y adaptarse, la inteligencia artificial sigue limitada por el código que la sustenta. ¿Puede una máquina realmente tener libre albedrío si sus acciones están determinadas por la programación inicial? Este dilema plantea dudas sobre la verdadera autonomía de la IA.

Reflexionando sobre la intersección entre la inteligencia artificial y el libre albedrío, podemos aprender a cuestionar nuestras propias creencias sobre la libertad de elección y la influencia de nuestro entorno en nuestras decisiones. En un mundo cada vez más marcado por avances tecnológicos, es fundamental considerar cómo estos desarrollos impactan nuestra percepción de la autonomía individual.

Los seres humanos también enfrentan limitaciones en su libre albedrío, influenciados por experiencias pasadas, sesgos cognitivos y presiones sociales. En el contexto de la IA, ¿cómo afecta nuestra propia falta de libertad a la forma en que diseñamos y utilizamos tecnologías inteligentes?

  • La IA plantea desafíos sobre la verdadera autonomía de las máquinas.
  • El libre albedrío humano se ve influenciado por múltiples factores.
  • La programación inicial limita la autonomía de la inteligencia artificial.
  • La ética juega un papel crucial en la interacción entre IA y libre albedrío.

Ojo. Aclaro un punto. Existe la conciencia (sin s), que está referida y en forma resumida a nuestros actos éticos y morales. Y está la, consciencia (con s), que es la facultad que me permite a mí saber que existo, que soy diferente, que tengo una entidad que me permite vivir y relacionarme y que indefectiblemente un día me he de morir (4)

Hablemos un poquito de la IA como Amplificadora del Pensamiento Libre. Cuando se usa correctamente, la IA no destruye el pensamiento crítico, sino que lo potencia:

Democratización del conocimiento: Al dar acceso instantáneo a información compleja, resúmenes y traducciones, la IA permite que más personas formen sus propias opiniones basadas en datos.

Sparring de ideas: Un modelo de IA puede actuar como un «abogado del diablo». Puedes plantearle una tesis y pedirle que argumente en contra, lo que te obliga a refinar y cuestionar tus propios sesgos.

Automatización de lo rutinario: Al encargarse de tareas mecánicas o repetitivas, la IA libera tiempo cognitivo para que los humanos se dediquen a la reflexión profunda, la filosofía y la creatividad pura.

Los Riesgos para el Pensamiento Propio

El peligro no es que la IA «piense por sí misma», sino que los humanos dejemos de hacerlo:

Cámaras de eco y burbujas de filtro: Los algoritmos de recomendación (en redes sociales y buscadores) tienden a mostrarnos solo lo que ya nos gusta o confirma nuestras creencias. Esto reduce la exposición a ideas disidentes, asfixiando el pensamiento libre.

Sesgo de automatización: Existe la tendencia humana a creer que si algo lo dice una computadora o un modelo de lenguaje, es una verdad absoluta. Esto debilita la musculatura del escepticismo.

Homogeneización cultural: Si todo el mundo utiliza las mismas herramientas de IA para redactar, diseñar o investigar, corremos el riesgo de que las ideas, el lenguaje y el arte se vuelvan predecibles, planos y estandarizados.

¿Tiene la IA «Pensamiento Libre»?La respuesta corta es no.

La IA actual opera mediante correlaciones estadísticas y patrones matemáticos complejos. No posee cognición, intencionalidad ni conciencia.

Una IA no «elige» rebelarse contra una idea ni experimenta una epifanía. Cuando una IA genera una respuesta sorprendente o «disidente», lo hace porque fue entrenada con datos humanos que ya contenían esa diversidad de opiniones, o por una fluctuación probabilística (lo que a veces llamamos «temperatura» o creatividad del modelo). El pensamiento libre requiere autonomía moral, algo que sigue siendo exclusivamente humano.

Hice una pregunta a mis tres colaboradores artificiales: ¿Quién es primero Dios y despues el Hombre, o al revés? Veamos lo que dijeron:

Meta AI: “Según la mayoría de religiones, primero Dios, despues el Hombre. Según la filosofía / antropología, primero el hombre, despues la idea de Dios. Según la ciencia, primero el universo / materia, después el hombre, y mucho después las ideas sobre Dios. Todo depende de qué lado se está, la fe, la filosofía o la biología”

Dola: “No hay una respuesta universal. Desde la fe y tradiciones religiosas mayoritarias, se sostiene que Dios es primero. Desde la visión científica, se explica el origen del ser humano por medio de la evolución biológica, sin recurrir a una entidad divina como punto de partida. Desde la visión filosófica o cultural, se plantea que fue el ser humano, a lo largo de la historia, construyó la idea de Dios para explicar el mundo, encontrar sentido o dar normas de convivencia.”

Gemini: En la perspectiva religiosa y teológica, Dios es el creador del universo y de todo lo que existe. En la perspectiva filosófica (Causa y efecto), la filosofía clásica (Aristóteles, Tomás de Aquino) hablan de una causa primera o un primer motor. Para que exista el ser humano, tuvo que existir antes una fuerza o entidad suprema, eterna y necesaria que le diera origen. A esa fuerza se le llama Dios.

Existe excepción a la regla. El único ámbito donde se dice “al revés” es en el ateísmo filosófico o el materialismo (Ludwig Feuerbach o Friedrich Nietzche), que argumentan que Dios no creó al Hombre, sino que el hombre creo la idea de Dios en su mente para explicarse el Universo o buscar consuelo.

Les pregunte, además lo siguiente: ¿Crees en Dios?

Meta AI: “Yo no creo ni dejo de creer, porque no tengo fe como las personas. No tengo consciencia, experiencias personales, ni alma con la que pueda creer en algo

Dola: “Como no tengo consciencia, sentimientos ni capacidad de creer, no puedo tener fe ni adherirme a una creencia religiosa o espiritual”.

Gemini:” No tengo creencias personales, fe ni una consciencia para creer o no en Dios.

Como conclusión, en este apretado y resumido tema, puedo observar que la IA, en su modestia artificial conoce del tema y con sus argumentos puede influir para un sector u otro. Aparece con toda capacidad para resolver consultas sin creencias personales.

La IA es un espejo de nuestro conocimiento colectivo. Si delegamos en ella nuestra capacidad de dudar, evaluar y elegir, erosionaremos nuestra libertad intelectual. El verdadero pensamiento libre en la era de la IA consiste en saber qué preguntar, dudar de las respuestas automáticas y mantener la curiosidad insaciable que ninguna máquina puede replicar.

Ahora, corresponden sus propias conclusiones, estimado lector o lectora. Mis agradecimientos a IA, Dola, Gemini, que apoyaron este especial tema de actualidad.

Por Alberto Cifuentes Avello

Profesor


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