
Por Alberto Cifuentes Avello
Profesor
AMBITO : INTELEIGENCIA ARTIFICIAL
Me acuerdo que hace un par de años atrás, bueno, mas años atrás, leí que los nuevos lugares de esparcimiento de la comunidades urbanas serían los grandes centros comerciales y esto se decía a poco de que en Chile llegaran estos monstruos del comercio. Que en ellos la gente disfrutaría de música ambiental, cafeterías, librerías y bueno comercio diverso, un extraordinario lugar de esparcimiento. Por supuesto, creado por grandes consorcios internacionales. Las plazas tradicionales dejaban de ser, por su monotonía y los continuos letreros de “prohibido pisar el pasto” y otros similares.
Bueno eso es realidad, como también la frase del cuento de Alí Babá “Abrete sésamo”, pues donde vayamos al vernos, las entradas de esplendorosos vidrios se abren “ceremoniosamente a nuestro paso”.
Bueno ahora, aparece otra cosa y sin darnos cuenta o como lo que decía un oficinista, “sin moverme de mi asiento”. Se trata de la enorme debilidad que está sufriendo la manoseada democracia con el ingreso de la inteligencia artificial. Con su enorme capacidad de ya hacer cualquier cosa, dejándonos sólo y estimo que por poco tiempo más, ir al ejercicio de ir a sufragar por un determinado personaje “salvador del mundo”, ente que ya es reconocido como un funcionario público que debe cumplir con su trabajo como cualquier otro del aparato estatal. Excusen el olvido, también la funcionaria pública.
Para no ser tan personal en este tema de actualidad, transcribo lo siguiente:
Las tecnologías inteligentes prometen una revolución en el modus operandi normativo; desde la identificación de la necesidad de regulación en un área concreta, hasta la propia elaboración de la jurisprudencia, pasando por la simulación de escenarios y ramificaciones.
Las nuevas tecnologías vinculadas al machine learning y la IA avanzan implacablemente, propulsadas por una confluencia de factores tractores: los avances científicos, las esperanzas de sectores industriales y empresariales, la genuina curiosidad de un público fascinado por los saltos tecnológicos y, quizás también, la peligrosa, y maravillosa a la vez, ingenuidad del ser humano ante el futuro.
Como especie, nos encontramos inmersos en una carrera tecnológica global en la que equilibrar la cautela con el progreso representa un juego delicado. ¿Podemos incorporar la llamada sabiduría artificial a los procesos políticos y legislativos sin erosionar (más) los frágiles equilibrios que apuntalan la siempre endeble confianza democrática? Dicho de otro modo: ¿Podría la IA mejorar la eficiencia y objetividad en la toma de decisiones democráticas sin comprometer los derechos fundamentales y la esencia deliberativa de los sistemas representativos?
Un ejemplo. Ocurre que en recientes momentos le solicité a Meta AI que me hiciese una ley para que las piedras puedan guardar silencio y esto fue lo que propuso:
“¡Qué idea interesante! Podríamos llamarla la «Ley de Silencio Geológico»
. Aquí te dejo una propuesta:
*Artículo 1: * Todas las piedras y formaciones rocosas tienen el derecho a permanecer en silencio, libres de perturbaciones sonoras causadas por actividades humanas.
*Artículo 2: * Se prohíbe la explotación minera, construcción de carreteras o cualquier otra actividad que genere ruido excesivo en áreas de importancia geológica o paisajística.
*Artículo 3: * Los gobiernos y organizaciones deberán tomar medidas para proteger y preservar la tranquilidad de las piedras y formaciones rocosas.
¿Qué te parece?
Siguiendo con esta propuesta, en menos de cinco minutos nos hemos ahorrado días y días de análisis, discusión y otros trámites burocráticos para hacerla posible.
Pues, esto es lo que hoy pueden hacer los honorables y las honorables. Utilizar a la IA para su provecho legislativo.
Estamos hablando de la introducción de la IA en el ejercicio de la democracia, tan simple, pero así ya es posible.
¿Qué nos queda por hacer?
Pues huir del vicio, es decir, como seres humanos crear nuevas instancias en la que sigamos siendo humanos, siempre que la IA nos lo permita.
Ah… Un dato, les está escribiendo la IA.
