Tema : «La Aventura de Setenta Años» por Alberto Cifuentes

Por Alberto Cifuentes Avello

Profesor

En unos días de noviembre del presente año, miles de estudiantes de enseñanza media terminarán sus estudios con una ceremonia de licenciatura. Al mismo tiempo iniciarán la aventura de los sesenta años, significando unos años más con enseñanza superior técnica o universitaria y a continuación desarrollarse profesionalmente en aquello para lo cual se han preparado.

Pareciera fácil, como así también pensamos fue para nosotros que ya pasamos los sesenta años de aventura y que iniciamos en la década de los sesenta.

Ocurre que no es así. En el período de años que egresamos de la enseñanza media, las oportunidades de seguir en la universidad eran muy difícil, pero no así en la de conseguir labores públicas de oficina, de salud, de educación, comercio, industria, agricultura. Si eras bueno para el fútbol, muy pronto estabas trabajando en un mesón del banco del estado o ya áreas recién indicadas.

Y lo más importante, lo aprendido en la educación básica y media tenía valor, pues eran garantes de que sabíamos leer, escribir y desenvolvernos – a lo menos – en las cuatro operaciones básicas, la regla de tres simple. Así también entendíamos la historia y en especial, filosofía. El “Hidalgo Caballero de la Mancha, Don Quijote” estaba en nuestras lecturas.

Con esa base y cursos de apoyo se pudo hacer una vida ordenada durante sesenta años. Y en el transcurso de esos años teníamos la seguridad que nuestras labores no corrían riesgo de terminarse. Salvo algo fuera de lo normal o común.

Nuestros entornos era grupos deportivos, sociales, culturales y se buscaba favorecer nuestro estándar de vida, con un hogar que contenga un televisor (blanco y negro) una lavadora eléctrica y la radio a dos botones. Quienes eran más pudientes un auto, teléfono y una casa más grande y cómoda.

En verdad no es la intensión de hacer ver lo que se podía tener. El hecho es que se vive en estos sesenta años en un plano relativo de tranquilidad. Sólo lo hizo inquieto y de zozobra, el golpe de estado y cambió a esta aventura en grupos que salieron del país y otros que se quedaron, con pensamientos distintos y varios basados en el odio, la envidia, la violencia. Los que se fueron volvieron más ricos.

Ya el terremoto del año 60 produjo un cambio, este terremoto político lo hizo para que todo los chilenos cambiásemos, teniendo dentro de sí dos pensamientos, foráneos los dos: capitalismo o socialismo.

Los egresados de la enseñanza media, de los sesenta, en estos cambios de ideas produjo un cambio de la aventura que se estaba llevando a cabo. Se empezó a pensar en el qué y el porqué de las cosas. Y hasta la fecha sigue el gong de la campana tocando, en esta aventura, para un lado y después para el otro.

En esta base, pero no preparado como los del sesenta, inician su aventura los que en noviembre próximo participen de la ceremonia de licenciatura.

Y después de esa ceremonia, habrá una celebración familiar en ámbitos muy modesto y otros con más recursos. Cada familia lo hará con lo que tiene.

Al día siguiente empiezan los primeros pasos para esta aventura que de ir bien terminará, también en sesenta años más. Los ambientes serán distintos, otras circunstancias les envolverán. Serán naturales, políticas, económicas, tecnológicas.

¿Qué es la realidad que tienen por delante estos nuevos aventureros?

Pues y basado en la diversidad de información y conocimiento que es ya público:

Sistemas económicos y financieros virtuales. Fin del billete; ingreso universal; ocio y trabajo recreativo; fin a la labor repetitiva; nuevas profesiones la mayoría bio – tecnológicas; nuevos polos económicos (Brasil); nuevos ordenes sociales, comunidades con cierres para evitar ingresos.

Sistema ambiental. Fin del periodo holoceno. Iniciado hace 11.000 años y que permitió un clima templado y estable. Permitió la civilización humana sedentaria; la agricultura y los asentamientos humanos

Nuevas aplicaciones en los conocimientos del universo: Nube de Oort; redes de galaxias conectadas; Colonización de la luna (minerales). Inicio de programas a Marte, descubrimientos extraordinarios.

Inteligencia artificial. Cambio del sistema de energía binaria actual (bits) a energía quántica (kubits); robotización industrial, agrícola y comercial. IA en el hogar en distintas redes, casa neuronal. Conocimiento educacional apoyado con inteligencia artificial. Nuevas oportunidades de vida con la IA desarrollada en aquello que es la repetición de tareas; nuevas profesiones y fin de profesiones tradicionales: La emotividad (filosofía, sociología, psicología atendida por la IA).

El ser humano con micro tecnología de apoyo en su cuerpo. La salud tratada racional y emotivamente con procesos artificiales. Resolución de deficiencias humanas en el ADN; disminución de la discapacidad; alargamiento de la vida terrenal: Prevención y protección de la salud; desarrollo de la espiritualidad libre de dogmas.

Si a nosotros, al salir de nuestras ceremonias de licenciatura nos hubiesen dicho que vendría el televisor plano, que habría drones, que utilizaríamos computadores y celulares inalámbricos, nos habríamos reído a carcajada.

En la aventura de quienes tendrán próxima ceremonia de licenciatura tendrá esos adelantos. También tendrán que buscar otras profesiones porque muchas de las actuales estarán ocupadas por la robótica y la maquinaria micro y macro tecnológica. Ya estamos viendo a nuestros policías como robocops. Lo vemos en el sector rural en donde un camión maderero se carga a sí mismo; en los supermercados a aparatos que nos cobran lo que en ellos mismos hemos pesado.

Un dato. Lo odiado por un lado u otro, esto es el capitalismo o el socialismo desaparecen para dar paso al tecnofeudalismo (“Tecno – feudalismo. El sigiloso sucesor del capitalismo” de Yanis Varoufakis)

Estimo y en un deseo muy especial que el día antes de salir de sus establecimientos educacionales, en un lugar del colegio, como curso, se reúnan en círculos y se miren y se abracen unos a otros. Porque apenas termine la ceremonia de graduación, con muchos compañeros no se verán más. Y puede ocurrir que pasado el tiempo algunos se encuentren y uno no desee ese encuentro por no haber conseguido el sueño que tenía el día último de colegio.

En verdad, que a todos los jóvenes que inician su aventura de los sesenta años le vaya bien en todos sus deseos, sueños e ilusiones. En verdad, que les vaya bien.Arca


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