Tema : «LATINOAMERICA PARA LOS LATINOS» por Alberto Cifuentes

Por Alberto Cifuentes Avello

Profesor

Ámbito: Economía y política

Es interesante comentar algo sobre lo que está ocurriendo en cuanto economía y política mundial y en un marco del nuevo orden sobre Latinoamérica. Así y para este comentario, me sostengo en documentos y editoriales que contienen importantes contenidos que apuntan a este tema en cuestión.

Entonces, vamos al grano. Entendemos que América Latina busca consolidarse en el nuevo orden mundial como una región clave de «Sur Global». Se entiende que su desarrollo se basa en el aprovechamiento de recursos estratégicos (minerales críticos y energías limpias) para evitar la marginalidad, navegando entre la rivalidad geopolítica de Estados Unidos y China, y lidiando con su propia fragmentación

Pues bien, recogiendo información, este desarrollo y posicionamiento de la región se estructuran en los siguientes ejes:

Proveedor de recursos estratégicos: La región posee una influencia económica fundamental gracias a sus vastas reservas de materias primas esenciales para la transición energética y la tecnología. Destacan el litio (en el «triángulo» que involucra a Chile y Argentina) y minerales clave que son disputados por superpotencias globales.

Competencia entre EE.UU. y China: Las economías latinoamericanas se desarrollan atrapadas en un tira y afloja geopolítico. Mientras Estados Unidos busca relocalizar cadenas de valor («nearshoring») especialmente en México, China se ha consolidado como el principal socio comercial de gran parte de Sudamérica, invirtiendo fuertemente en infraestructura.

Integración regional y autonomía: Ante un mundo multipolar fragmentado, los organismos latinoamericanos enfrentan el desafío de promover estrategias de soft balancing (equilibrio suave) y multilateralismo flexible. El objetivo es negociar en bloque para obtener mayores ventajas tecnológicas y evitar la dependencia asimétrica.

Desafíos sociopolíticos internos: A pesar de tener un desarrollo humano general relativamente elevado, la región lidia con problemas estructurales como la desigualdad, la alta vulnerabilidad climática y la inestabilidad política, que dificultan la consolidación de un modelo de inserción internacional único.

La inestabilidad política en América Latina es impulsada estructuralmente por el crimen organizado, la erosión de las instituciones democráticas, la desafección ciudadana y la alta vulnerabilidad socioeconómica. Estos factores generan una crisis de gobernabilidad crónica en gran parte de la región.

Tras haber atravesado un ciclo de crecimiento económico y estabilidad política, América Latina lleva, desde el año 2011, envuelta en un escenario de inestabilidad política, descenso de los índices económicos y empeoramiento de las condiciones sociales de la población que habían mejorado durante el ciclo virtuoso del año 2003 al 2011, traduciéndose en la caída de numerosos Gobiernos y protestas sociales que han convulsionado la región.

En todas estas protestas se han entremezclado varios problemas, que vienen sufriendo las sociedades latinoamericanas desde hace tiempo, como la corrupción, la debilidad institucional, el rechazo a los partidos tradicionales, la pobreza, la inseguridad o la desigualdad. Este último problema —la desigualdad— viene dándose desde hace tiempo uno de los principales ingredientes de la frustración del ciudadano latinoamericano.

En el nuevo orden, con la integración de todo aquello que implica IA, América Latina presenta una alta tasa de adopción de la inteligencia artificial, superando su peso digital global. Sin embargo, la región enfrenta fuertes asimetrías, una baja inversión corporativa y una marcada dependencia de tecnologías extranjeras, lo que limita su soberanía tecnológica frente a potencias como Estados Unidos o China.

Si intento buscar características de nuestras realidades observo y recogiendo información especializada lo siguiente:

  • El Sur americano es uno de los territorios más ricos en biodiversidad, agua dulce, energía renovable y minerales críticos, pero sigue exportando naturaleza e importando tecnología. Un modelo extractivo que financia el presente, pero hipoteca el futuro.
  • En tiempos de transición geoeconómica, el continente seguimos debatiendo entre seguir siendo un exportador de materias primas o convertirse en un actor con voz propia en la economía global del siglo XXI.
  • Seguimos llevando más de un siglo intentando escapar de la dependencia estructural, primero del salitre, del oro y la plata, luego del café, del cobre, del petróleo y ahora del litio y la soja.
  • Seguimos siendo una región que está atada al vaivén de los mercados internacionales, donde el precio del barril o la demanda china determinan el pulso político interno.
  • Si, ocurre que la transición energética mundial podría ofrecer a Latinoamérica una segunda oportunidad histórica. El “triángulo del litio” (Bolivia, Chile, Argentina) concentra más del 60 % de las reservas globales del mineral clave para las baterías eléctricas. Brasil lidera en biocombustibles y energía hidroeléctrica. Uruguay y Costa Rica avanzan hacia la neutralidad de carbono.
  • Si la región logra industrializar parte de esa cadena (economía mixta), podría dejar de ser simple exportadora de materias primas y convertirse en proveedora tecnológica. Pero eso requiere coordinación, inversión en ciencia, educación y una visión compartida. Hasta ahora, el reto no es la falta de recursos, sino la ausencia de estrategia común.
  • El desencanto ciudadano crece, los pueblos manifiestan una gran desconfianza hacia las elites políticas asociadas a la corrupción, las democracias liberales y formales no dan el ancho y con muchas carencia, corrupción es persistente, desigualdades sociales históricas. Sin embargo, también surgen señales de renovación, cooperativas tecnológicas, economías sociales, movimientos ambientales y redes regionales de innovación científica.
  • El mapa político latinoamericano es un mosaico en constante cambio. Gobiernos de izquierda y de derecha conviven con más pragmatismo que ideología, unidos por la urgencia económica y la presión inflacionaria. Sin embargo, la falta de proyectos estratégicos de largo plazo es una constante.
  • La integración regional, mientras tanto, sigue fragmentada, Mercosur, Celac y la Alianza del Pacífico operan en paralelo, sin convergencia reales.
  • Si la región logra industrializar parte de esa cadena (economía mixta), podría dejar de ser simple exportadora de materias primas y convertirse en proveedora tecnológica. Pero eso requiere coordinación, inversión en ciencia, educación y una visión compartida. Hasta ahora, el reto no es la falta de recursos, sino la ausencia de estrategia común.

Entonces, surge una pregunta y es si América Latina podrá aprovechar la transición hacia un nuevo orden global para rediseñar su papel o si volverá a quedar atrapada en la dependencia de siempre, ahora con nuevos amos y viejas estructuras.

Ante todo, lo expuesto, mi modesta opinión, hace ver que el trabajo de todas aquellas entidades, que no son gubernamentales y que se desarrollan en la cultura, la reflexión filosófica, el pensamiento libre, el entendimiento económico que el principal desarrollo está en fortalecer al hombre, como ser humano, atendiendo a sus necesidad en salud, educación, sociabilidad, ambiente, cultura en general.

Implica mejorar todas aquellas políticas que, buscando el enriquecimiento material, destruyen la humanidad y en el mismo todas aquellas ideologías que, históricamente, han destruido vidas humanas por millones, dejen de ser conductoras del atraso en general de la humanidad.

América Latina tiene muchas cosas en común, empezando por nuestro lenguaje, muy rico en vocablos, lamentando que en especial en la juventud, lo digo por nuestro país, solo se utilice en la más mínima expresión y con garabatos.

América Latina tiene un historial superior a las civilizaciones europeas, con cultivos no conocidos hasta que Colón estuvo en nuestras tierras americanas.

En cuanto minerales, tenemos tierras que están desde años atrás produciendo metales que permiten ingresos especiales a las economías de cada país. No es menor productos forestales, agrícolas y turismo. Tenemos folclore y gran literatura.

Cada cual haciendo lo suyo y que con políticas de estado a la par con el mundo empresarial privado, pueden elevar el porcentaje de ingresos que nuestras tierras ofrecen al mercado internacional.

Se debe aumentar las mentes educadas, latinoamericanas, que una vez empoderados de poderes de decisión puedan cambiar y mejorar los ingresos que, en un sentido social (no ideología social), ayuden al más desvalido de los distintos lugares que se habitan en nuestra tierra morena.

Olvidarse de los apetitos egoístas de políticas externas sucias, de economías foráneas que solo nos utilizan. Nuestras universidades, deben abrir espacios a la investigación de lo que tenemos, para qué lo podemos utilizar y cómo hacerlo, con pensamiento de futuro, que ya está presente.

El pasado nos ha mostrado muchos dolores y teniendo eso como historia, debemos engrandecer nuestra mente con ideas de verdadero desarrollo de todos los habitantes latinoamericanos.

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BIBLIOGRAFIA

  • Cómo se desarrolla américa latina en el nuevo orden mundial –
  • Buscar con Google
  • Transformaciones globales: América Latina en el nuevo orden mundial. Transformaciones globales: América Latina en el nuevo orden mundial / Elsa-Llenderrozas-CPInv.pdf
  • La desigualdad y la inestabilidad política en América Latina: las protestas en Ecuador, Chile y Colombia – Dialnet
  • América Latina y el nuevo orden mundial – Tercera Información

Arca ——————————————————————————————————


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